Pages - Menu

jueves, 21 de febrero de 2013

Searching for Sugar Man

Es difícil hablar de este documental. Cuando lo vi por primera vez en el In-Edit Film Festival, salí entusiasmada y tuve la necesidad de abrir a todos mis contactos del Whatsapp y recomendar inmediatamente Searching for Sugar Man. Creo que no fui la única. En el In-Edit habían programado tres sesiones. En la primera, no llenaron la sala. En la segunda y en la tercera se agotaron las entradas. Obviamente, ganó el premio al Mejor Documental de esta edición. Después de arrasar en todos los premios habidos y por haber, el último el Bafta, ahora está nominada a mejor documental en los Oscars. ¿Qué lo hace tan fascinante? La música y la historia.




Años 70. Detroit. Un hombre que canta de espaldas al público. Le producen dos álbumes. Tiene que ser el nuevo Dylan, dicen. Es un absoluto fracaso. Acaba suicidándose: algunos dicen que encima del escenario disparándose, otros que quemándose, algunos de sobredosis en la cárcel. Nadie lo sabe (y a nadie le importa). Pero en Sudáfrica, en medio del apartheid, llega una cópia de su álbum “Cold Fact” y es un gran éxito. Todo el mundo ama a Rodríguez y hace de sus canciones himnos en contra del establishment. Según Willem Möller, un músico entrevistado en el documental:
A mediados de los 70, si ingresabas al azar en un hogar blanco, progresista, de clase media… que tuviera tocadiscos y una pila de discos de música pop, en esa pila ibas a encontrar, invariablemente: Abbey Road, de los Beatles, Bridge Over Troubled Water, de Simon & Garfunkel, y también, en todos los casos, Cold Fact, de Rodriguez. Para nosotros, era uno de los discos más famosos de todas las épocas.
Este era el status de Rodriguez. Olvidado en América pero idolatrado en Sudáfrica. Nadie en Estados Unidos sabía el éxito que tenía en este país y en Sudáfrica creían que era reconocido internacionalmente (en ese momento, debido al apartheid, estaban completamente aislados del mundo, ni siquiera tenían televisión). Pero había gente interesada en el mito de Rodriguez. El documental se articula a partir de dos personas interesadas en saber más: el dueño de una tienda de discos en Ciudad del Cabo y un periodista musical, que juntos decidieron investigar que había sido de él siguiendo pistas tan pobres como las ciudades de las que hablaba Rodriguez en las letras de sus canciones.


La historia que sigue a continuación es tan increíble que parece un falso documental. Lo primero que hice fue llegar a casa y buscar canciones de Rodriguez, para saber si realmente había existido o era todo una invención del director, Malik Bendjelloul. Y aunque la historia no deja de ser fascinante, el documental sería aún mejor si se tratase de una historia falsa. Porque la historia está por encima del producto fílmico. Evidentemente, está muy bien construido, pero no aporta nada nuevo que no hayamos visto en otros documentales. Y con esto no quiero sacarle mérito a Searching for Sugar Man. Salí emocionada de la sala por primera vez, volví a emocionarme cuando lo miré en casa y volveré a emocionarme cuando lo vea en los cines otra vez. Tampoco me cansaré de recomendarla y de escuchar a Rodriguez. 



[SPOILER] No os quiero desvelar nada más de la historia, aunque si lloráis por no poder pagar el abono del Primavera Sound ya os imaginareis como termina. [FIN DEL SPOILER] Y como he dicho antes, el otro punto interesante de Sugar Man es la música. Y si ya se me hace difícil hablar de cine, imaginaros si empiezo a hablar de música. Os dejo con esta canción que ya se ha hecho un lugar en todas mis tops canciones favoritas (maldita Alta Fidelidad y malditas listas de Rob Gordon) y que si no habéis escuchado, os preguntaréis donde había estado este hombre y esta canción toda vuestra vida.


Y como sé que perdí toda mi autoridad adorando a Pretty Woman, os dejo con lo que escribió Daniel en su Twitter. Pero de verdad, id a verla. 


Mi puntuación: 9/10 

No hay comentarios:

Publicar un comentario